Cientotres-punto-uno

El cientrotres-punto-uno (103.1) de la Consticución Española dice así:

La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho.

(Aunque este me lo sabía de memoria, el literal está extraído de aquí)

¿A cuento de que viene esto? 🙂

Publican en genbeta una noticia acerca de la inseguridad de Internet Explorer 7.

Todavía me encuentro gente (funcionarios públicos) que sostienen que a pesar de los esfuerzos que hacemos algunos en favor del software libre, al final _lo peor es lo mejor_ y por eso todo el mundo utiliza _ese_ software privativo del que _algunos_ intentamos huir.

“_Mire usted_ _Sr. funcionario, mire usted_”, en el ámbito privado, uno puede hacer lo que quiera. Desde dejar la puerta de su casa abierta, hasta utilizar Internet Explorer. Pero, en el desempeño de sus funciones, la Administración, y por extensión sus funcionarios, deberían tener en cuenta eso de la objetividad y la eficacia, por no hablar de aquello del sometimiento a la Ley y al Derecho.

El propósito de este post no es profundizar en la relación entre estos principios y la defensa del software libre, todo a su debido tiempo. Sólo me planteo algunas preguntas:

  • Objetividad: Si el sistema de seguridad de un edificio público falla de vez en cuando y los técnicos de la Administración no pueden arreglarlo (porque no pueen acceder a los mecanismos internos), se cambia y punto. En cambio, si lo que presenta problemas de seguridad es el navegador que se utiliza en los despachos de una Administración Pública…
  • Eficacia: ¿Como puede ser eficaz una actuación administrativa (informáticamente hablando) cuando no puede controlar todo el proceso, cuando no se tiene acceso a los formatos en los que se almacena la información?

  • Sometimiento a la Ley y al Derecho: Un ejemplo concreto. Según la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, las adquisiones de software son contratos de suministro. El artículo 52.2 reza: Salvo que esté justificado por el objeto del contrato, no podrán incluirse en el pliego especificaciones técnicas que mencionen productos de una fabricación o procedencia determinada o procedimientos especiales que tengan por efecto favorecer o eliminar determinadas empresas o determinados productos. Especialmente no se indicarán marcas, patentes o tipos, ni se aludirá a un origen o producción determinado. Sin embargo, cuando no exista posibilidad de definir el objeto del contrato a través de especificaciones suficientemente precisas e inteligibles, se admitirá tal indicación si se acompañan las palabras “o equivalente”. Según este artículo, no es posible exigir software de una empresa determinada de modo que se perjudique la competencia o deje en entredicho la imparcialidad de la Administración.

    Uno de los objetivos de este blog es profundizar en estos temas (Software Libre y Administración Pública) entre otros.

    Como decía aquél: Volveré